CRECER CON UNA MASCOTA

En primer lugar, cabe destacar que los animales son seres vivos que merecen atención, respeto, compasión y cariño, por lo que antes de tomar la decisión de tener uno en casa, es necesario que todos los integrantes de la familia se comprometan y estén de acuerdo en compartir su vida con una mascota.

Los animales domésticos pueden ser un elemento importante para el desarrollo de los niños en todos sus aspectos:

  • Cuidar una mascota, brinda la oportunidad de enseñarle a los niños el respeto por la naturaleza y la importancia del cariño y el respeto hacia los animales. Es una forma de aprender a ser responsable de otro ser vivo. Es recomendable que el niño se haga cargo (de acuerdo a la edad, por supuesto) de pequeñas tareas que implican tener un animal en casa: alimentarlo, pasearlo, fijarse si tiene agua fresca, entre otros.
  • Brinda la oportunidad para disfrutar en familia de actividades conjuntas, tanto de juego como de cuidado del animal.
  • Generalmente, convivir con una mascota desde edades tempranas es de gran ayuda para que los niños desarrollen mayor seguridad en sí mismos y en las relaciones con los demás. Son niños más sociables y con mayor empatía.
  • La relación con otro ser vivo ayuda a desarrollar aspectos de la comunicación no verbal y la intuición.
  • Desarrolla el sentido de responsabilidad, ya que si bien son los padres quienes deben trasmitir dicho sentido, los animales son un buen vehículo para estimularlo.
  • Desde el punto de vista físico, también pueden verse beneficios ya que el juego con el animal, incita al movimiento y al desarrollo de habilidades motoras.
  • En cuanto al desarrollo cognitivo se observa que a medida que los niños crecen, pueden desarrollar interés por cierta especie de animal o por determinadas razas. Alentar a que los niños lean sobre su mascota favorita, participen en clases, etc., puede estimular el deseo de aprender y por tanto favorecer su desarrollo cognitivo.
  • Debido al vínculo especial que con frecuencia se desarrolla entre un animal doméstico y un niño, hay casos en los que pueden cumplir un rol terapéutico, de compañía, consuelo y entretenimiento.
  • Los niños que conviven con mascotas pueden llegar a entender mejor los procesos vitales como el nacimiento y la muerte.

“Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida”  (Anatole France).

 

Consultas realizadas en La Cátedra – Universidad Autónoma de Barcelona.

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